
Muchas veces los pequeños pueden generarnos un terrible dolor de la cabeza a la hora de comer. No se quedan quietos y tiran todo cuanto se les ponga delante… y eso, incluye principalmente a la vajilla. Peor situación se vive cuando el almuerzo o la cena es en un restaurante y todo aquello que el niño tira y rompe no es nuestro.
Pero no creas que deberás pasar por esta situación hasta que el peque crezca, es que podemos recurrir a un pequeño engaño. Estoy hablando de las NapfNapf, unas ventosas dobles de silicona. Así, una lado se adhiere a la mesa y el otro al plato, dejándo la vajilla firme en el mueble, sin que el niño pueda despegarla y arrojarla al piso.